Carlomagno
A
finales del siglo V se produjo la cristianización, mediante la
conversión de su rey Clodoveo, de la familia de los merovingios. El
reino merovingio se convirtió en el más poderoso entre los reinos
resultantes de la caída del Imperio romano de Occidente. Sin
embargo, el declive de la dinastía se hizo evidente tras la Batalla
de Tertry (687), y ningún soberano trató ya de remediar la
situación (Reyes holgazanes). Finalmente todos los poderes
gubernamentales se ejercerían a través de los oficiales mayores o
del mayordomo— 'maior domus'. Pipino de Heristal, mayordomo de
Austrasia, terminó con el conflicto existente entre los diversos
reyes francos y sus mayordomos con su victoria en Tertry, tras la que
se convirtió en único gobernante de todo el reino franco. Era nieto
de dos de las más importantes figuras del reino austrasiano: Arnulfo
de Metz y Pipino de Laden. A su muerte, fue sucedido por su hijo
ilegítimo Carlos, que sería llamado Martel
(«el Martillo»); sin embargo, jamás adoptó el título de «rey».
Martel fue sucedido por sus dos hijos: Carlomán y Pipino el
Breve,
padre de Carlomagno. A fin de frenar el separatismo presente en la
periferia del reino, los hermanos emplazaron en el trono a Childerico
III, último rey merovingio.
Tras
la renuncia de Carlomán a su cargo, Pipino depuso a Childerico con
la aprobación del papá
Zacarías, quien lo eligió y ungió rey de los francos en 751.
En 754, Esteban II volvería a ungirle a él y a sus hijos, herederos
de un reino que abarcaba la mayor parte de Europa Occidental y
Central. Así fue como la dinastía merovingia fue sustituida por la
carolingia, cuyo nombre deriva del padre de Pipino, Carlos Martel.
Bajo esta nueva dinastía el reino franco se extendió sobre la mayor
parte de los territorios de Europa Occidental. La división
administrativa efectiva durante esta época se corresponde con los
modernos países de Francia y Alemania. Francia, geográficamente
situada en el centro de Europa, dio origen a una evolución en el
terreno religioso, político y atístico que dejó su huella en toda
Europa Occidental.
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